viernes, 6 de enero de 2012

El puente colgante de Pedronia

Teronga y Retivia son las dos islas del archipiélago ficticio de Pedronia. La población se reparte entre ambas islas que viven pacíficamente hace años en medio del Pacífico molestados solamente por algunos huracanes ocasionales. Recientemente se han convocado elecciones y ha ganado el Partido Blanco tras varias décadas de gobierno del Partido Negro.

El Partido Negro, de corte conservador había ido manteniendo las infraestructuras públicas y una modesta cobertura social con un modelo de presupuesto equilibrado: nunca gastaba (G) más de lo que ingresaba (T). Sin embargo, la propuesta del Partido Blanco de construir un puente colgante entre las islas de Teronga y Retivia ha propiciado su triunfo en las urnas. Los líderes del Partido Blanco argumentan que el puente permanecerá en activo durante decenas de años por lo que lo lógico es que el peso de su financiación se reparta en el tiempo: construimos el puente hoy, pero lo iremos pagando a lo largo de los años con una subida moderada de los impuestos futuros. Argumentan que el puente traerá progreso y que las generaciones futuras se beneficiarán de la existencia del puente y que por consiguiente deberían contribuir a financiarlo. Para ello, se hace una emisión de bonos a largo plazo que pueden suscribir tanto los habitantes de Pedronia como ciudadanos o instituciones extranjeras.

EFECTOS A CORTO PLAZO...

¿Cuál es el efecto del déficit en el que ha incurrido Pedronia a corto plazo?. En un primer momento, el aumento de gasto público ha propiciado una reducción del nivel de ahorro (S) nacional. ¿Por qué?. El ahorro privado lo constituye la renta disponible en manos de los ciudadanos menos lo que consumen. Por ponerlo de forma analítica:
    Spriv = Y  -  T  -  C  (donde Y es el PIB o renta nacional, T son los impuestos y C es el consumo privado)
El ahorro público se corresponde con la siguiente definición:
    Spub = T - G (Impuestos menos gasto público)
De las dos fórmulas anteriores se deduce que el ahorro nacional (S) es la suma de los dos anteriores:
    S = Y - C - G
Es evidente que el gobierno de Pedronia ha reducido el nivel de ahorro nacional por la vía de incrementar el gasto público. (Al aumentar G, S cae).

Teniendo en cuenta que el PIB atendiendo a la naturaleza del gasto tiene la siguiente definición:
    Y = C + I + G + NX (dónde I es la inversión privada o formación de capital y NX son las exportaciones netas)
Con un poco de algebra, incluso yo puedo llegar a la siguiente expresión:
    S = I + NX
Esto es, el ahorro nacional es igual a la inversión (I) más el saldo de la balanza comercial (exportaciones netas NX). Una reducción del ahorro nacional, inducido por el aumento de gasto público se debe compensar con una reducción de la inversión (formación de capital) o con un empeoramiento de la balanza comercial.

¿Nos hemos perdido ya? Recapitulemos: el Partido Blanco ha decidido construir un puente que se irá pagando a lo largo de los próximos años con impuestos futuros. El efecto a corto plazo es una reducción de la inversión y/o un empeoramiento de la balanza comercial. Todavía no hemos dicho nada de quienes han comprado la deuda pública de Pedronia. La han podido comprar habitantes del propio país. ¿Quienes?. Probablemente gente con posibilidad de adquirir deuda, bien para ellos bien para sus hijos. En el futuro, cuando haya que pagar más impuestos los titulares de la deuda cobrarán los intereses generándose un curioso efecto redistributivo desde quienes no compraron deuda hacia quienes sí lo hicieron. Es precisamente la adquisión de la deuda pública la que provoca una caída de la inversión privada (crowding-out).

Pero también adquirirán deuda pública inversores extranjeros. También por una identidad contable cuando un país se convierte en importador neto de bienes y servicios se convierte en exportador neto de activos financieros: la balanza de pagos siempre tiene saldo cero (esto es así por definición, aunque simplificando un poco 'for the sake of the argument'). Otra parte de la deuda de Pedronia estará en manos de los extranjeros.

En un primer golpe de vista parece sorprendente y casi mágico que las decisiones aparentemente independientes como la de incurrir en un déficit público y la de los inversores extranjeros de comprar deuda pública o la de los nacionales que deciden reducir el volumen de inversión se equilibren y coincidan en los importes. La verdad es que no hay nada misterioso ya que existen dos mecanismos de transmisión de información que se ajustarán hasta alcanzar una situación de equilibrio: el tipo de interés y el tipo de cambio. Básicamente el tipo de interés subirá y la moneda nacional se apreciará. Pero la explicación de éstos mecanismos excede de los objetivos de éste artículo.

A LARGO PLAZO...

Hasta ahora hemos vistos los efectos de un déficit esporádico, en un único ejercicio. Pero podría ocurrir que dado el éxito en la colocación de deuda del gobierno de Pedronia, el Partido Blanco decida además iniciar toda una serie de reformas, inversiones públicas, reconocimiento de derechos sociales, etc. que signifiquen una senda de gasto público elevado.

Uno de los primeros efectos lo hemos apuntado antes. Las posibilidades de producción de la economía de Pedronia dependen de las fábricas, máquinas, en otras palabras del stock de capital presente en cada momento. El stock de capital crece en la medida en la que se produce inversión en nuevos bienes de producción. Si como hemos visto, el déficit público reduce el nivel de inversión parece bastante probable que la acumulación de capital productiva a largo plazo se resienta disminuyendo la capacidad productiva total final de Pedronia.

Algo similar ocurre con los activos financieros en manos de extranjeros. En la medida que los extranjeros reciben los rendimientos de dichos activos (la deuda pública de Pedronia en nuestro caso) el producto "nacional" es menor que el "interior": hay un traspaso de rentas desde Pedronia hacia el extranjero.

Pero además existe otro efecto más sutil y perverso. En la medida que en Pedronia existe un menor stock de capital la productividad del trabajo también es menor y esto creará presiones para que los salarios disminuyan o no aumenten lo que podían haber aumentado en caso de contar con una mayor cantidad de stock de capital. (Por decirlo de forma muy burda, a un palista que hace una zanja con una retroexcavadora se le puede pagar mucho más que al mismo palista armado con pico y pala para hacer el mismo trabajo). Simultáneamente, el capital será un bien más escaso y su remuneración (directamente relacionada con el tipo de interés) será más alta. El efecto perverso al que me refería es que el déficit público prolongado favorece un incremento de las rentas del capital a la vez que presiona hacia abajo las rentas del trabajo, creando de nuevo un efecto redistributivo que muchos consideraríamos como no deseable.

Otra consecuencia a largo plazo es el del incremento futuro de los impuestos para devolver la deuda. Esta cuestión tiene truco. Si la economía crece por encima del tipo de interés de la deuda (algo que a lo largo de la historia ha ocurrido la mayor parte del tiempo) el gobierno no tiene por qué aumentar los impuestos o reducir el gasto para pagarla: puede emitir nueva deuda para pagar los intereses y el ratio deuda / PIB no crecerá. Sin embargo, cuando el tipo de interés es superior al crecimiento del PIB la situación se invierte (¿a alguien le suena esto de que el tipo de interés sea superior al crecimiento?). Dada la incertidumbre futura sobre tipos de interés y crecimiento no parece muy oportuna jugársela a esa carta: el ratio de deuda / PIB podría hacerse insostenible y crear el terreno abonado para un "aterrizaje de emergencia" como el que estamos viviendo en estos tiempos.

¿Y QUÉ PASA CON EL BIENESTAR?

Hasta ahora hemos tratado de identificar los principales efectos del déficit y un elevado nivel de deuda desde un punto de vista meramente descriptivo. No hemos hecho ningún juicio de valor, especialmente si se dan las condiciones para que el déficit sea sostenible a largo plazo. Sin embargo también hay otros efectos sobre el bienestar que vale la pena analizar.

Si hacemos una burda aproximación al bienestar utilizando como proxy el PIB, vemos cómo a corto plazo este no se ve apenas afectado mientras que a largo plazo en PIB será algo inferior. Sin embargo, el consumo privado (más cercano a una medida de bienestar) no tiene por qué seguir la misma senda: unos tipos impositivos más bajos a corto plazo pueden estimular el consumo. En realidad los efectos del déficit son fundamentalmente redistributivos: la suma total es cero pero unos ganan mientras que otros pierden. Tratemos de identificar ganadores y perdedores:

Para centrar un poco la discusión, supongamos que los habitantes de Teronga tienen mayoría en el parlamento sobre los de Retivia y consiguen aumentar los impuestos en Retivia a la par que los reducen en Teronga. El efecto total será nulo, pero beneficiando a unos a costa de otros. En el caso de la financiación del déficit con deuda lo que realmente ocurre es que beneficiamos a un grupo de contribuyentes (los del presente) frente a otros (los del futuro), aunque el efecto total será igualmente nulo.

También nos hemos referido antes a los trabajadores y a los propietarios del capital. Éstos últimos saldrán beneficiados frente a los primeros, como hemos discutido antes. A priori no parece que una redistribución de los que tienen menos hacia los que tienen más sea algo deseable. Puede que el déficit público de alguna manera sea una de las causas e impulse la desigual distribución de la riqueza. De hecho, el incremento de la desigualdad en los últimos decenios en las economías occidentales coincide con importantes déficits publicos sostenidos... pero esto sí que es otro tema.

martes, 3 de enero de 2012

Sobre el movimiento curvilíneo, la racionalidad y métodos de optimización

En el año 1980 Michael McCloskey, Alfonso Caramazza (vaya apellido desafortunado en castellano...) y Bert Green publicaban un artículo en Science titulado Curvilinear Motion in the Absence of External Forces: Naïve Beliefs About the Motion of Objects. (Si alguien dispone de un link al artículo completo lo agradecería profundamente). Los investigadores preguntaron a un conjunto de estudiantes universitarios qué trayectoria seguiría una bola de metal al ser expulsada desde un tubo metálico curvo, largo y delgado. El 49% de los estudiantes que no había estudiado física contestó erróneamente que la bola continuaría describiendo una trayectoria curva similar a la del tubo. Pero lo más sorprendente es que un 19% de los estudiantes que habían estudiado física opinaban lo mismo.

Tal vez no sean necesarios estudios como el anterior para llegar a la conclusión de que el ser humano comete importantes errores de apreciación incluso en cuestiones como un principio físico tan elemental como el descrito anteriormente. Si casi la mitad de los estudiantes universitarios no son capaces de estimar correctamente la trayectoria de la bola... ¿qué nos hace suponer que las personas normales son capaces de estimar, por ejemplo, la inflación futura, o el valor actual de una inversión inmobiliaria? ¿Con qué criterio podemos seguir sosteniendo que las personas actúan de forma racional si su razonamiento se basa en prejuicios sobre el funcionamiento del mundo del todo infundados?. Intentaré demostrar que a pesar de todo, el supuesto de racionalidad sigue siendo válido.

En Economía se supone que los agentes son racionales. Dicha racionalidad significa que los agentes económicos (economías domésticas, empresas) toman sus decisiones de forma que optimizan una función objetivo (su utilidad, beneficios, etc.). En los modelos, el problema de la optimización se resuelve de forma matemática y sin errores. Los agentes conocen todas las opciones y alternativas y escogen la "mejor" de todas ellas.

Volvamos ahora por un momento a los estudiantes del experimento de McCloskey. Vamos a suponer que en lugar de preguntarles por la bolita los alojamos en una casa, como la de Gran Hermano, y les damos comida y agua sólo si son capaces de acertar en una diana con la bolita propulsada por el tubo curvo. Es posible que los primeros tiros sean errados, pero seguramente los sujetos del experimento aprenderán a apuntar correctamente. No es necesario que deduzcan las fórmulas del movimiento descritas por Newton: por el sistema de prueba y error serán capaces de ir corrigiendo sus estimaciones hasta acertar.

Seguramente nuestra forma de "ser racionales" tiene más que ver con el sistema de prueba y error, con corregir nuestras malas predicciones o compensar nuestra "miopía". Los seres humanos tomamos decisiones económicas continuamente (como decidir si me tomo un café, un descafeinado o un té en cuanto termine de escribir ésto). A veces nos equivocamos. Si la equivocación es grande (como invertir en pagarés de Nueva Rumasa) seguramente no volveré a cometerla. Si es pequeña (como elegir un helado de chocolate en lugar de vainilla, que me gusta más) es posible que el factor corrector sea pequeño también.

Se ven muchos experimentos psicológicos para demostrar la "no racionalidad" de los seres humanos en lo tocante a sus decisiones económicas. La mayor parte de estos experimentos sencillamente indican que los encuestados cometen errores. La cuestión es... ¿son éstos errores sistemáticos? ¿Aprenden los sujetos de sus errores y corrigen sus previsiones?. Yo creo que sí. Creo que las personas no cometen errores sistemáticos. Creo que se puede engañar a alguien para que pague 28 dólares por un billete de 20, pero no se le puede engañar para que vuelva a participar en "el juego"... precisamente porque quien se equivoca y lo paga acaba aprendiendo.

lunes, 2 de enero de 2012

Animal Spirits

Acabo de terminar "Animal Spirits. Cómo influye la psicología humana en la economía" de George A. Akerlof (Nobel de Economía 2001) y Robert J. Schiller.

La verdad es que no me ha gustado demasiado. Es posible que la traducción española sea en parte responsable de ello: por ejemplo aggregate supply ha sido traducido como suministro agregado el lugar de oferta agregada. Para los no economistas diré que esto es como referirse a una circunferencia como un redonchel en un libro de geometría.

Pero creo el verdadero motivo por el que no me ha gustado estriba en la diferencia en la forma de entender la Economía (como disciplina) y su alcance. Los autores del libro postulan una Economía mucho más pretenciosa de lo que humildemente creo que podemos llegar a entender o conocer. Los economistas podemos estudiar qué pasará con el precio de las fresas si aumenta la cosecha, o la renta disponible, o de lo que ocurra con el precio de otras frutas frescas alternativas... pero no podemos predecir que se vayan a poner de moda porque Arguiñano decida utilizarlas cada día en su programa de cocina. Podemos tratar de predecir qué pasará una vez fijados los gustos (preferencias) de los consumidores, pero no tenemos nada que decir sobre cómo esos gustos o esas preferencias cambian. Esto es lo que parece que está realmente detrás del propósito de los autores y creo que se escapa completamente de lo que algunos entendemos que es el alcance de nuestra disciplina. Con razón deben acudir a la psicología... porque el cambio de preferencias es una cuestión psicológica y no económica. Sencillamente la economía no es capaz de "dar razón" de dichos cambios.

En cualquier caso no se puede dudar de la talla intelectual de ambos autores y he de reconocer me han puesto sobre la pista de varias cuestiones que me gustaría ir comentando poco a poco en este blog mientras las voy investigando.

Según los autores existen una serie de "espíritus animales" que afectan de forma definitiva a la economía y que deberían ser incorporados a los modelos macroeconómicos. Dichos "espiritus animales" nos alejarían de un comportamiento racional alimentando burbujas o episodios difícilmente justificables desde un punto de vista económico tradicional. Identifican cinco de éstos "espíritus": la confianza (y sus multiplicadores), la equidad, la corrupción (o mala fe), la ilusión monetaria y las historias.

Durante buena parte del libro tratan de mostrar cómo esos espíritus animales permiten responder de forma coherente a determinados episodios de la historia económica. La verdad es que me parece que los autores fracasan en su propósito, o por lo menos a mí no me han convencido de que los "animal spirits" tengan un peso mayor en el devenir de los acontecimientos que las explicaciones más ortodoxas. De todos modos he aprendido bastante con el libro ya que describen bastante bien las situaciones que abordan y eso siempre resulta enriquecedor.

Conclusión: el libro se puede leer pero requiere un espíritu crítico importante antes de dar por buenas sus conclusiones que en mi opinión están cogidas con alfileres.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Heterodoxia económica

Ayer estuve escuchando la charla que Stephen Marglin dio en el marco del movimiento Occupy Harvard. Llegué a él a través del blog de Greg Mankiw y es francamente interesante. Marglin es un crítico feroz de lo que él llama "mainstream economics" o pensamiento predominante. Sin embargo es un crítico razonable.

Marglin se sorprende de lo similares que son todos los manuales de Teoría Económica, independientemente de la ideología de su autor. Algunos interpretamos que existe una base de conocimiento sólidamente fundamentada y que aúna un consenso en cuanto a su validez al margen la ideología política de quien escribe. Sin embargo Marglin no opina ésto. Él cree que existe una metaideología previa que nos hace aceptar la validez de los métodos y supuestos tradicionales, ortodoxos, y que es posible dar otros enfoques radicalmente distintos y bien fundamentados (como él mismo dice el enfoque marxista o la crítica que emana de la doctrina social católica).

Creo que tiene razón desde un punto de vista filosófico, de la misma manera que entre los científicos existe una metaideología que les hace pensar que el Universo es cognoscible y que sus leyes pueden expresarse matemáticamente. Pensar que el fenómeno de la gravedad (o cualquier otro fenómeno físico) pueda expresarse matemáticamente no deja de ser una creencia. Eso sí... una creencia con un éxito abrumador tanto es sus aplicaciones prácticas como en su número de "adeptos".

Pero hay algo en la charla de Marglin que hace que me caiga bien. Afirma que su asignatura comienza con una alta dosis de teoría económica convencional, para después pasar a las críticas. ¿Por qué? Da tres razones.

La primera es que la economía tradicional proporciona un importante punto de vista para estar y conocer el mundo. Él reclama que no es el único, pero reconoce su relevancia. Dice que no es un espantapájaros ("straw man") lo que tiene enfrente sino que tiene un importante fundamento.

La segunda es que no se puede criticar lo que no se conoce. Afirma que el 99% de las críticas hacia la economía tradicional provienen de gente que "literalmente" no sabe de qué está hablando. Esto es exactamente lo que motivó mis dos anteriores entradas en este blog: para criticar algo ¡entérate de qué estás criticando!. Creo que tanto a Marglin como a mí nos molestan mucho los indocumentados que están en nuestro bando.

La tercera razón es que la economía tradicional es el lenguaje común. Él lo define como el lenguaje del poder y lo equipara con ser capaz de hablar inglés. A mí no me gusta eso del "lenguaje del poder" pero desde luego sí que existe toda una acuñación de definiciones, términos, significados que es preciso dominar para realizar una buena crítica.

Seguramente no estoy de acuerdo con Marglin en muchas cosas (soy bastante ortodoxo) pero desde luego me interesaría mucho saber qué tiene que decir sobre diversas cuestiones. Y me interesa saberlo por una razón: porque serán cuestiones documentadas, razonadas y en el mismo idioma. Una buena crítica es posible, es legítima y es importante. Una buena crítica hace al edificio más sólido.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Cansado de falacias


¡ALERTA DE TOCHO! 

(Esto es un tocho de cuidado. Me hubiera gustado dejar esto en algo más breve pero de hecho he tenido que eliminar un montón de ejemplos e información. Tal vez otro día... poco a poco...)

A veces las conclusiones son anteriores a los argumentos. Es humano: primero intuímos un resultado o una conclusión y después buscamos cómo justificarlos. En esos casos da igual la evidencia que presentemos o mostremos: quien así razona jamás admitirá que un error en el razonamiento invalide la conclusión. Por ello, no resulta interesante y puede resultar incluso contraproducente discutir con un integrista: enfrentado ante la debilidad de sus argumentos un integrista seguirá buscando la más mínima evidencia que soporte sus creencias y cada vez resultará más difícil rebatir sus posiciones... no por acertadas sino por rebuscadas e incontrastables. Cada vez que estimulamos a un integrista a buscar nuevos argumentos hacemos un flaco favor a quienes a él se acercan: si sus argumentos son pueriles existe la posibilidad de que algunos miembros de la secta la abandonen ante la ausencia de solidez intelectual. Si los argumentos se vuelven complejos, bañados en interpretaciones conspiranoicas, citas de filósofos muertos, oscuros episodios de gente desconocida, ataques ad hominem y a convertir la anécdota en categoría cada vez será más difícil ofrecer una vía de escape a quien se acerque con honestidad a los problemas pero haya caído en manos de estos estafadores intelectuales.

Hay especialistas en hacer collages a base de fotografías. Cada elemento del collage representa una imagen cierta, un determinado aspectos de la realidad retratado en un momento y lugar concretos. A partir de ahí, es posible construir con pequeños trozos de realidad una imagen más grande completamente falsa. El creador del collage invitará a analizar cada fotografía empleada demostrando su realidad para argumentar la realidad del cuadro. Y lo cierto es que cada una de las imágenes no dice absolutamente nada sobre el conjunto, por más que lo repitamos miles de veces.

Todos los días muere gente en un quirófano. A veces incluso en intervenciones triviales. Un muerto en una mesa de operaciones no es, desde luego, un argumento a favor de la cirugía. Sin embargo hay quien pretende convertir un hecho similar en un argumento a favor de las terapias alternativas. ¡NO!. Que la medicina tenga sus fracasos, no es un argumento a favor de las flores de Bach. El “iluminado” podrá alertarnos sobre la peligrosidad del filo cortante del bisturí y lo nefasto que resulta tener el abdomen abierto en canal pretendiendo señalar la maldad de la cirugía. Y es cierto... no es bueno que a uno lo abran en canal... pero es un mal menor para conseguir un objetivo superior: extirpar un tumor. En cualquier caso, pese a que la cirugía tenga sus fracasos, eso jamás supondrá un argumento a favor de terapias fraudulentas. Y argumentar así supone también un fraude intelectual. Sobre todo si se miente a conciencia.

¿Por qué digo todo esto? Porque me duele por las personas con inquietudes y aptitudes intelectuales que han decidido dedicar su vida a lo que les gusta y que no tienen tiempo ni ganas de averiguar la verdad en disciplinas que no son la suya. Por ellos, y no por los estafadores originales, es por lo que creo que es necesario denunciar las falsedades que a veces se vierten y a las que se da eco. No quiero sacar conclusiones sobre el final de todo... no me siento capaz. Lo que creo que sí es importante es señalar con el dedo a quien utiliza la falacia como argumento.

Dicho ésto paso a comentar un artículo publicado en Gara de Ignacio Ramonet. Trataré de contestar a algunos sus argumentos, señalando que una de dos: o es un indocumentado o miente a conciencia. Que el lector saque sus propias conclusiones.

Vayamos por partes:

(...) Para tener una idea de su colosal fuerza [de los mercados] basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones [millones de millones] de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los «mercados» mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real...
Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada (...).
Lo primero que me sorprende son las cifras y la falta de fuentes. Pero no importa: las daremos por buenas aunque no sé exactamente a qué magnitud se refiere la cifra de lo que “mueven” los mercados. Para explicar este punto comenzaré con un ejemplo que todo el mundo entenderá. Yo tengo un pequeño acuario en casa, de 25 litros. En él viven 3 peces y sólo de vez en cuando les cambio el agua parcialmente. Para que el agua se mantenga estable necesito filtrarla, razón por la que hay una pequeña bomba impulsora que la hace circular a través de un material filtrante y la mantiene limpia. Pues bien, la bomba de mi acuario hace circular 250 litros a la hora. Esto equivale a nada más y nada menos que ¡6.000 litros al día!. ¿Qué tiene que ver la velocidad de circulación del agua con la capacidad de mi acuario? Nada. Si mi bomba comenzase a sacar agua de mi acuario.... ¿cuánta caería al suelo: 25 litros o 6000? Dejo al lector avispado la respuesta a esta pregunta.

De hecho, por una igualdad contable la cantidad de dinero en circulación (masa monetaria) multiplicada por el número de veces que cambia de mano ya es igual al PIB. Y sólo estamos hablando del dinero contante y sonante utilizado en las transacciones comerciales corrientes.

Los mercados financieros mueven activos de muy distintos tipos y a todos los niveles multiplicando la “cantidad de agua” que pasa por el filtro sin que la cantidad de agua del acuario se vea afectada de forma importante. Cada vez que alguien compra o vende una acción en bolsa “mueve” dinero. Hoy compro una acción. Mañana la vendo. Pasado mañana compro otra. Eso no quiere decir que yo pueda comprar la acción de hoy y la de pasado mañana simultáneamente: es el mismo dinero que entra y sale una y otra vez. Supongo que hay quien querrá ver que hay algo malo en eso, de la misma manera que en el ejemplo anterior sobre la cirugía hay quien querrá ver que es malo dejar a alguien inconsciente para abrirle el abdomen con un instrumento cortante.

Vamos a poner un ejemplo real, pero que espero que sea sencillo de entender:

Los bancos y cajas europeos (y de gran parte del mundo) están obligados a mantener un determinado nivel de liquidez en sus balances (coeficientes de caja, reservas mínimas, etc.). A veces, en la operativa diaria los bancos pueden quedar por debajo de dichos requerimientos por lo que necesitan “dinero en efectivo” para satisfacerlos. En teoría podrían (y de hecho lo hacen) acudir al mercado interbancario a un día, tomar el dinero prestado de otro banco al que le sobre efectivo y cuadrar las cifras. También pueden acudir al Banco Central Europeo y hacer una operación bilateral: en términos sencillos, el banco pone a disposición del BCE en forma de garantía un activo financiero (por ejemplo deuda pública en su poder) con el correspondiente “recorte” (el BCE no va a aceptar por ejemplo deuda griega por su valor nominal) y a cambio le presta la liquidez a un día. Al día siguiente la operación debe deshacerse, multiplicando por dos el dinero que se “mueve”. A veces estas operaciones se hacen a plazos más largos: de una semana a tres meses. Las operaciones de liquidez a un día que realiza diariamente el BCE suponen cerca de un 10% de su balance, lo que significa un 10% de todos los billetes y monedas que hay en circulación en toda la Unión Monetaria. Si el año tiene 250 días hábiles vemos cómo solamente con las necesidades de financiación a un día del BCE se “mueve” un importe equivalente a 25 veces todos los billetes y monedas emitidos sólo en un año. Podríamos seguir detallando operaciones de mercados financieros que “mueven” muchísimo dinero como el filtro del acuario... una y otra vez el mismo y sin posibilidad de que en ningún momento se mueva todo a la vez.

Es importante percatarse, para no sacar conclusiones equivocadas, de que el BCE no “presta” a los bancos: les cambia activos elegibles (no todo vale) por liquidez con un horizonte en el cual la operación debe deshacerse. El banco paga al BCE por esta operación un tipo de interés relativamente bajo, pero vemos cómo no tiene ningún sentido lo que afirma el Sr. Ramonet:

Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%... De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody's y Standard & Poor's) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.

Si esto fuese así.... ¿cómo podría haber entidades de crédito en dificultades? ¿Por qué pagan ahora los depósitos al 4 y 4,5%? ¿A alguien le suena el concepto de “disonancia cognitiva”?.

Para empezar, como hemos dicho, los bancos (en Europa 1.700 entidades de crédito pueden acudir a la mayor parte de operaciones del BCE) no toman dinero a préstamo, sino que tienen que disponer ya en su balance de deuda pública (u otros activos que el BCE considere lo suficientemente sólidos) e intercambiarla por dinero. Algo parecido a cómo funciona una casa de empeños, con la diferencia de que es obligatorio desempeñar después. Es fácil ver que la operación que se plantea en el párrafo anterior no sólo no es posible sino que además es de una ingenuidad insultante. Todo esto sin mencionar los plazos... no es lo mismo un 1,25 con vencimiento a 3 meses que un 6,5% con vencimiento a 10 años... pero éste es un detalle menor.

Pero me temo que todo esto no importa nada. Si los argumentos son falaces buscaremos otros para apoyar la idea final de que en realidad los mercados financieros internacionales y la economía están dirigidas a coro por señores con chistera y fumando en puro y por los orcos de Mordor. No importa que todo el argumento se construya a base de mentiras. Espero que por lo menos alguien no se crea todo lo que lee. Tampoco lo que yo dejo escrito.

Si alguien está interesado en consultar cómo funciona ésto del sistema monetario europeo yo no soy ningún experto pero he utilizado como referencia los siguientes documentos:
y

lunes, 21 de noviembre de 2011

Conocimiento y estafas

Tenemos toda la información al alcance de los dedos (o eso pensamos). Podemos en todo momento documentarnos sobre cualquier tema, desde la desaparición del atún rojo en el Mediterráneo hasta los resultados de las últimas elecciones legislativas en Hungría. Tenemos la información pero carecemos del conocimiento.

Esta idea no es nueva en absoluto, pero acabo volviendo a ella una y otra vez. El conocimiento cuesta adquirirlo. El conocimiento requiere tiempo y esfuerzo. Ver un documental sobre las ballenas en National Geographic no nos convierte en expertos en el tema. Saber algo sobre ballenas probablemente requiera años de estudio, y no sólo sobre ballenas sino sobre la química del medio marino, sobre biología, anatomía, fisiología... ¡qué se yo! No sé ni siquiera qué tendría que saber para poder ser considerado un experto en ballenas: me falta hasta el léxico.

Normalmente cuando uno arranca con una nueva disciplina necesita familiarizarse con el léxico y con definiciones y conceptos fundamentales, en definitiva, con el campo semántico. Y eso requiere tiempo y estudio. Por eso algunos nos enfadamos, y creo que con razón, cuando la gente habla utilizando los términos de forma incorrecta y de oidas. Entiendo que el físico se enfade cuando oye hablar de "energías positivas y negativas" a un sanador charlatán. Lo mismo nos ocurre a los economistas cuando leemos o escuchamos a gente que pretende hablar de economía sin haberse molestado en estudiarla nunca y rechazando todo conocimiento académico porque "son problemas que deben ser abordados desde la política". Cuando alguien opina sobre las rentas del capital y no es capaz de definir el capital hace lo mismo que el chamán cuando habla de la energía negativa y no sabe definir la energía. A partir de ese punto es fácil concluir que la charla del chamán será pura palabrería.

No. No niego el papel de la politica en cuanto a la orientación que puede darse a la solución de algunos problemas. A lo que me niego es a que la política ocupe el lugar de la academia porque no queremos perder el tiempo estudiando... "¿para qué, si ya lo sabemos todo?".  Cuando algo es obvio para quien no ha estudiado un problema y a los expertos les parece que ni es obvio ni es verdad a lo mejor deberíamos ser un poco más humildes. Mientras tanto habrá gente publicando panfletos de los que no dan notas ni referencia para no "aumentar innecesariamente el número de páginas", "expertos" que descalifiquen los datos por "no ser creíbles" y gente que habla de "financiarización" de la economía sin saber lo más elemental de cómo funciona el sistema financiero. Y ellos hablan de estafa... cuando la estafa SON ELLOS.

P.S.- Todo esto viene a cuento a raíz de que alguien a quien en realidad aprecio y considero una persona inteligente me recomendara leer estas dos cosas. En fin, son todavía muchísimo peores que el bodrio de Vicenç Navarro.

martes, 1 de noviembre de 2011

Historia de dos talleres

Esta es la historia de dos talleres. Se sitúan cada uno a cada lado de una calle. Los dos fabrican el mismo producto que venden al mismo precio a un comerciante del pueblo vecino.

El propietario del primer taller, el taller A, adquirió una máquina valorada en 180.000 euros, al 3% de interés. Es una máquina moderna y es capaz de producir 45 piezas a la hora, que se venderán a 1 euro en el mercado.

En el segundo taller, el taller E, su propietario adquirió una máquina más barata pero de una tecnología un poco más obsoleta. Esta máquina costó 150.000 euros pero sólo es capaz de producir 35 piezas a la hora, razón por la que trabajará más horas al año y la amortizaremos en menos tiempo: en 19 años. Como el banco no se fía mucho del propietario del taller E, le prestó dinero para comprar la máquina pero a un interés superior al del taller A: al 5%.

En ambos talleres trabaja un único empleado. El empleado del taller A trabaja de media 30 horas semanales por las que percibe un salario bruto anual del 32.500 euros. Viene a ser el 50% del valor total de la producción obtenida que son cerca de 65.000 piezas al año, que el propietario del taller vende por 65.000 euros. Las cuentas al final de año del taller A vienen a ser las siguientes:
  • Ingresos por ventas:                 65.000 €
  • Pago de salarios:                      -32.500 €
  • Intereses del préstamo:           -5.400 €
  • Amortización de la máquina: -9.000 €
  • Resultado bruto:                       18.100 €
El propietario del taller A dispone de 18.100 € anuales de los cuales tendrá que pagar una parte en impuestos. El resto podrá decidir si consumirlos o ahorrar y mejorar sus instalaciones todavía más.

En el taller E, sin embargo las cuentas no son tan boyantes. El trabajador del taller debe trabajar más horas, 35 semanales y percibe por ello un salario de 27.500 € anuales. A pesar de trabajar muchas más horas al año el taller E sólamente produce 58.000 piezas al año por lo que sus cuentas vienen a ser las siguientes:

  • Ingresos por ventas:                 58.000 €
  • Pago de salarios:                      -27.500 €
  • Intereses del préstamo:           -7.500 €
  • Amortización de la máquina: -7.900 €
  • Resultado bruto:                       15.100 €
Todos viven peor en el taller E. El trabajador mete más horas y están peor pagadas. El valor de lo que produce en una hora es prácticamente un 30% menos (35 frente a 45) de lo que produce el trabajador del taller A. Y no es culpa suya. Está exactamente igual de cualificado.

Enseguida vemos que la diferencia fundamental está en la máquina. La máquina del taller E está siendo utilizada con mucha intensidad y el valor de la producción por euro invertido (58.000 / 150.000 = 0,39) es superior al del taller A (65.000 / 180.000 = 0,35). La máquina del taller E está siendo bien utilizada (mejor incluso que la del taller A) pero es demasiado pequeña. Una máquina mayor permitiría aumentar la producción mejorando simultáneamente beneficios empresariales y las condiciones laborales del trabajador del taller.

Sin embargo, esto no es tarea fácil. Comprar una máquina mayor significa aumentar el stock de capital (el stock de capital es la suma de todos los medios de producción) ahorrando durante años. La incertidumbre respecto al futuro, la imposición sobre el patrimonio o sobre las rentas del capital pueden desincentivar al propietario del taller E a acometer las reformas necesarias para acercarse al modelo productivo del taller A, o en su caso, a ralentizarlas durante mucho tiempo.

Llegados a este punto, diré que el taller A es Alemania. El taller E, es España. Las producciones (65.000 y 58.000) son el PIB por empleado de ambos países. El valor de las máquinas es el stock de capital por empleado. Los años de amortización los he calculado a partir de los datos brutos de depreciación del capital fijo. Los salarios y número de horas anuales y valor de la producción por hora también son datos reales. Todos estos datos se pueden encontrar o calcular aquí navegando un poco. Los tipos de interés son los únicos datos del ejemplo que me he permitido "inventar". 

Tenemos un problema grave en España de acumulación de capital, de tamaño empresarial y en consecuencia de productividad total. Ignorarlo, adoptar medidas que dificulten el crecimiento del stock de capital (la inversión privada, en definitiva) no va a resolver la situación en la que nos encontramos. Aumentar la carga impositiva de las rentas del capital o volver al impuesto de patrimonio puede ser (no lo discuto) más o menos justo o equitativo. También nos aleja de la posibilidad de crecimiento que es la única posibilidad que tenemos de equipararnos con países como Alemania y es preciso ser consciente de ello. Espero que el ejemplo resulte ilustrativo.