miércoles, 3 de octubre de 2012

Sobre Kahneman y una no-contestación a Helena Matute

Hoy, precisamente hoy, se hacía pública la carta abierta que Daniel Kahneman dirigía a un grupo de psicólogos de laboratorio. Básicamente se queja de las malas prácticas científicas en un área concreta de la psicología en la que se han dado varios casos recientes de fraude. Pese a que no es su área de trabajo entiende que la mala praxis de estos investigadores está manchando toda la disciplina y les propone una forma de contrastar externamente sus hallazgos.

Precisamente hoy también, la catedrática de Psicología Experimental de la Universidad de Deusto, Helena Matute, publicaba una entrada en su blog en la que citando a Kahneman (pero parece que sin darse por aludida) recomendaba a los economistas adquirir algunos conocimientos básicos sobre el método científico. Precisamente hoy, que el Sr. Kahneman les tira a sus colegas de las orejas por manchar su trabajo...

Pensaba contestar a la Sra. Matute... pero no voy a hacerlo.

Pensaba contestarle a su pregunta de dónde estaban muchos  economistas en 2002 cuando Daniel Kahneman recibió el Nobel de Economía que algunos de ellos habían estado ocupados leyéndole y proponiéndole para el premio. Pero no lo haré.

Pensaba decirle que confundir la racionalidad económica de los modelos con la racionalidad o irracionalidad de los mercados es un error de principiante. Por poner un ejemplo, le diría que las conclusiones que sacamos los economistas se parecen un poco a la Ley de los Gases Ideales: no necesitamos conocer el momento y posición de todas y cada una de las partículas de un gas para predecir de forma bastante precisa su comportamiento agregado. De la misma manera, no es preciso detallar el comportamiento de todos y cada uno de los agentes económicos para explicar el comportamiento agregado de los mercados. Pero esta polémica no sólo es vieja... ¡está zanjada! y sólo pretenden abrirla quienes no entienden a qué se refieren los economistas cuando hablan de racionalidad. De hecho, muchos resultados económicos son robustos a la hipótesis de racionalidad. Esto quiere decir que aunque se modele el comportamiento racional (que no quiere decir lo que la Dra. Matute cree en este contexto) los resultados siguen siendo válidos. Para muestra puede leer el artículo del también premio Nobel Gary Becker: Irrational Behavior and Economic Theory publicado ¡en el año 1962!.  Pero no voy a decirle ésto a la Sra. Matute.

Pensaba decirle a la Sra. Matute que estaría bien que se informe sobre a qué dedican el tiempo los economistas. Parece que tiene la idea de que los economistas se dedican a apostar en bolsa, o en el hipódromo. Y cree que los economistas no leen a Kahneman cuando precisamente... son economistas quienes propusieron a un psicólogo (a uno bueno, eso sí) porque su trabajo y aportaciones han sido recogidas en Economía. Otra cosa es la aplicabilidad y capacidad predictiva de las tesis del Sr. Kahneman, que de momento son escasas. Pero no diré tal cosa.

Pensaba decirle que no me extraña que le pidan cosas raras en la Universidad. Tenemos una lista de la vergüenza de la que pocos se salvan. Y la verdad es que no me extraña que pasen cosas... Me quejaba yo en este mismo blog hace una fechas del lamentable nivel de formación en Economía y la Universidad no se salva. A la luz del texto del artículo de la sra. catedrática me temo que ella tampoco ha visto nada sobre Economía en su vida. Afortunadamente sólo el Papa puede hablar ex-cátedra y cualquiera puede decir tonterías en algún momento. Pero no diré nada de ésto.

Pensaba comentarle que para comparar la Economía con la homeopatía o el tarot estaría bien provenir de un campo con un poco menos de tradición magufa. ¿Hacemos un repaso por las teorías psicológicas que han aparecido y desaparecido por el siglo XX sin más soporte que la charlatanería barata? ¿Hablamos del psicooanálisis?. Pero no. No diré nada de ésto ya que lo único que la sra. catedrática demuestra es su ignorancia y no quiero señalarla con el dedo.

Pensaba decirle que los economistas tenemos conocimientos del método y sabemos en qué consiste el rigor (rigor que ella no aplica cuando hila una sarta de sandeces una tras otra en la entrada del blog que no estoy comentando). Y que leemos a psicólogos, por supuesto. Y que actualmente el estado de la Economía Conductista o Behavioral Economics está en sus inicios pero que no parece que vaya a suponer ninguna revolución. Pero no voy a decir nada de ésto.

¿Y por qué no digo nada? Pues muy sencillo. Porque he pillado la broma. La Sra. catedrática utiliza un ingenioso artificio literario autoreferencial: se refiere a la inevitable irracionalidad de la mente humana escribiendo un texto en sí mismo irracional. Francamente inteligente. Casi la tomo en serio.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El agricultor y el señor feudal

Llevo ya semanas dando vueltas a una serie de posts sobre temas de impuestos, pero no consigo darles forma satisfactoria: bien se hacen complejos o bien resulta muy difícil ser a la par escueto y preciso. He recopilado bastantes datos y los iré sacando poco a poco con la esperanza de que en pequeñas dosis se hagan más digestibles.

El post de hoy es una hipersimplificación del problema del gobierno a la hora de fijar una política impositiva. La historia es sencilla pero permite ilustrar algunas cuestiones sobre las que alguna vez he comentado algo.


Pensemos en un agricultor en la Edad Media. Supongamos que el agricultor se dedica a cultivar trigo. Por cada grano que siembra recoge 10 en cada nueva cosecha. Una vez cosechado el trigo tiene que decidir qué parte la destina a simiente para el año próximo y qué parte la necesita para su propio consumo. Hasta ahí el problema es relativamente sencillo: dependiendo de unas necesidades mínimas, sus gustos, de cómo valore su ocio decidirá cómo hacer el reparto.

Supongamos también que las tierras y graneros del agricultor son susceptibles de ser saqueadas por bandidos, forajidos, piratas, soldados de reinos vecinos... El señor feudal del castillo de al lado protege a sus vasallos a cambio de impuestos. El  señor feudal fija el pago en especie que el agricultor tiene que hacer a cambio de la protección.

¿Cómo debería el señor feudal fijar la contribución del agricultor?. Vamos a suponer en primer lugar que el impuesto se fija como una proporción constante del trigo cosechado. Por poner una cifra, un 18% del trigo cosechado. De cada 100 sacos de trigo, el señor se queda con 18. Como hemos calculado que el rendimiento de las semillas es de 10 a 1, para producir la misma cantidad el agricultor debe conservar por lo menos 10 sacos para simiente, por lo que puede consumir 72 sacos de trigo como máximo (100 - 18 - 10 = 72). De hecho, si consume algo menos de trigo podría guardar algo más de simiente para el año siguiente e incrementar la producción.

Supongamos ahora que alguien aconseja al señor feudal cambiar la forma de calcular el impuesto recomendándole cobrar un 18% sólo del trigo que el agricultor destina para consumo y dejando libre de impuestos los sacos que se destinan a simiente. De alguna manera, el agricultor tiene la posibilidad de elegir cuántos impuestos pagará destinando más o menos trigo para su consumo. Si decide consumir la misma cantidad de trigo que en el caso anterior (72 sacos) guardará 13 sacos para simiente y de las otras 87 pagará el 18% (15 sacas) en impuestos. El señor feudal ha recaudado menos. ¡Valiente consejero!

Pero... ¿qué pasa en los años sucesivos?. Es fácil ver que en el primer caso, al año siguiente el agricultor volvía a producir 100 sacos de trigo y la historia volvía a repetirse. Pero... en el segundo caso los 13 sacos de simiente se convierten en 130 sacos de trigo para el año siguiente. De esos 30 sacos de trigo adicionales el agricultor consumirá una parte (y pagará un 18% de impuestos sobre ello) y el resto la ahorrará... ¡incrementando más aún las cosechas futuras y la recaudación futura!.

Por supuesto, en algún momento el agricultor no podrá ya cultivar tantos campos o no querrá trabajar tanto como la progresión anterior sugiere. Tambien es posible que en el primer caso el equilibrio no fuese estático: que el cultivo creciese. Lo que quiero señalar es que en el segundo caso la producción de equilibrio o el incremento de la producción es siempre superior al primer caso. La acumulación de capital propiciada por la nula fiscalidad del ahorro induce mayores niveles de producción y a la larga de recaudación. Para recaudar más (en términos reales) hay que producir más.

Una curiosidad respecto al ejemplo. En el primer caso la presión fiscal (lo que se recauda) es un 18% del PIB. En el segundo caso, la presión fiscal es menor (es un 18% de sólo una parte del PIB, por consiguiente, es menos), y sin embargo en la dinámica a plazo la cantidad total recaudada por el señor feudal sería superior en términos absolutos.

P.S.- Justo después de publicar esta entrada veo el mismo mensaje, con otro ejemplo, en el siguiente artículo de Matthew Yglesias "Why Mitt Romney's Effective Tax Rate Is So Low And Why It Probably Should Be"

sábado, 25 de agosto de 2012

Si torturas lo suficiente a los datos acabarán confesando cualquier cosa

Me encanta Gapminder. La agregación de cientos de series temporales en una herramienta de visualización poderosa es algo maravilloso. Recuerdo hace años cuando para un trabajo de econometría en la facultad o para la elaboración de mi trabajo de investigación la localización y procesamiento previo de los datos era una tarea de chinos. Normalmente los datos eran más escasos y estaban publicados en papel. A veces había cambios metodológicos en las series que obligaban a procesarlos antes de poderlos utilizar. Sin duda la disponibilidad actual de grandes repositorios de datos a todos los niveles es algo fenomenal... y peligroso.

He comentado ya varias veces en este blog que 'correlación no implica causalidad' y que hay que tener mucho cuidado con la correlación en series temporales. En general, creo que hay que tener mucho cuidado con la interpretación de datos si no se tiene un conocimiento adecuado de la realidad que representan. La ubicuidad de datos, estadísticas, series temporales animan al más pintado a buscar cuatro datos que le permitan "verificar" cualquier idea peregrina.

Para tratar de ilustrar lo que quiero decir, permítame el lector guiarle a través de un sencillo ejemplo:

Una de las regularidades empíricas más contrastadas en Economía es la relación negativa entre precio y cantidad demandada: cuanto mayor es el precio de algo ceteris paribus menor será la cantidad demandada por parte de los consumidores. Las palabrejas en latín son importantes. Significa 'permaneciendo el resto de factores constantes'. Se entenderá fácilmente con un ejemplo físico hablando de gases: a mayor presión, menor volumen... ceteris paribus, esto es, siempre que mantengamos la temperatura constante. Si variamos la temperatura la relación entre presión y volumen no tiene por qué cumplir el enunciado anterior.

Es cierto que no siempre se cumple la relación entre precio y cantidad demandada, pero son casos muy extraños.

Supongamos que alguien nos quiere convencer de que en realidad esta relación es un cuento chino. Podría acudir al INE y descargar unos datos que presento en el siguiente gráfico:

Permítame el lector que no revele todavía de qué bien se trata. Lo que está claro es que cuando el precio (de hecho un índice de precios mensual) es más alto mayor es la cantidad demandada de ese bien. Los datos son aplastantes. Ahora podríamos proponer, por ejemplo, seguir incrementando los precios para estimular al sector. O podríamos criticar la Teoría Económica que se estudia en las facultades ya que evidentemente no sirve para nada cuando se enfrenta a los 'datos reales'.

Pero ¿es ésto así?. La clave está en las palabrejas latinas anteriores: ceteris paribus. En los datos que se presentan en la gráfica hay elementos que distorsionan profundamente la información que podemos extraer de ellos, pero para ello hace falta disponer de un contexto: tener suficiente información como para poner en duda las conclusiones anteriores. En este ejemplo, tan pronto como revele de qué se trata, todos estaremos de acuerdo. En otros casos, en relación a realidades económicas más complejas en las que es más difícil entender el contexto que se halla detrás de los datos es necesario dejarse "guiar" por la opinión de quienes estudian y conocen en profundidad los fenómenos en cuestión.

Pero desvelemos ya el misterio. La cantidad del ejemplo es el porcentaje de ocupación hotelera. El precio es la relación de los precios de los servicios de alojamiento respecto al índice general de precios. Es evidente que en temporada alta los hoteles están más llenos y son más caros... y todos entendemos por qué: la gente disfruta principalmente de sus vacaciones en verano.

En este caso todo es bastante evidente, pero invito al lector a que se pregunte ante evidencias tan aplastantes como las del gráfico anterior si las cosas son así de claras o si alguien está tratando de darle gato por liebre.

viernes, 17 de agosto de 2012

La amatxo busca trabajo

En  entradas anteriores comentábamos alguno de los efectos de la crisis en relación a la tasa de actividad (porcentaje de personas trabajando o buscando empleo) de los más jóvenes. Hoy, con un título un poco traído por los pelos vamos a tocar otro aspecto de la oferta de trabajo: el incremento de la tasa de actividad femenina.

En la última Encuesta de Población Activa uno de los datos más preocupantes era el número de hogares en las que todos sus miembros activos estaban en el paro: ¡más de 1.700.000 hogares!. Teniendo en cuenta que a comienzos de 2007 esta cifra apenas eran 400.000 está claro que la situación se ha deteriorado sensiblemente. La EPA proporciona datos sobre éstas familias: cuantos miembros tienen, cuantos son activos, etc., pero éste no es el tema que quiero mostrar hoy.

En España (y en la mayor parte del mundo) la tasa de actividad femenina  acostumbra a caer a partir de los 25-30 años de edad. En muchos países esa tasa tiende a recuperarse a partir de los 40-45 años, pero no es éste el caso español. 

Era muy típico en un porcentaje significativo de familias en este país que el hombre trabajara fuera de casa y la mujer (a la que se referían con la horrorosa expresión de 'la parienta') se quedara en casa al cuidado de los hijos y del hogar. Pero la crisis está cambiando algunas cosas. Muchas mujeres que anteriormente no participaban en el mercado laboral están trabajando o buscando empleo porque hay que apoyar como sea la economía familiar. Los datos se ven claros en el siguiente gráfico:
Las tasas de actividad de los hombres se ve que no cambian mucho. En los primeros grupos de edad (entre 15 y 25 años), tal y como vimos aquí, la tasa de actividad ha disminuido. Ha aumentado ligeramente entre los 55 y 59 años. Tal vez porque hay menores oportunidades de acogerse a jubilaciones anticipadas o quizás por no aceptar reducciones de ingresos derivadas de las mismas en un momento en el que otros miembros de la familia puedan estar necesitados. En cualquier caso, las curvas roja (hombres, 2007) y azul (hombres, 2012) son muy parecidas.

Sin embargo los perfiles de las curvas verde (mujeres, 2007) y amarilla (mujeres, 2012) sí que son muy distintas. Si bien apenas hay diferencias en las tasas de actividad de las mujeres jóvenes (de menos de 30 años) es sorprendente el aumento en la tasa para edades superiores. En concreto, en la franja entre 50 y 60 años la tasa ha subido prácticamente 13 puntos porcentuales (del 57 al 70% en la franja 50-55 y del 41 al 56% en la franja de 55-60).

Parece que, efectivamente, y como decía en el título... la 'amatxo' está buscando trabajo.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Cosas que están cambiando

La crisis está siendo larga. Muy larga. Tan larga que está provocando ya algunos cambios importantes más allá de los asuntos que copan los titulares y las pancartas. Son muchos los detalles, las cifras que nos indican que algo está cambiando. Hoy sólo me voy a detener en uno de esos aspectos: la formación de nuestros jóvenes.

Según datos de la OCDE recogidos en la página 182 del libro Nada es Gratis en 2008 ésta era la situación del nivel educativo de la población española en relación a los principales países de nuestro entorno:


No sé si vale la pena entrar a comentar datos que hablan por si mismos. No nos faltan universitarios: tenemos más que Alemania. Nos falta gente con FPII, técnico especialista o similares. Mientras los alemanes tienen un 60% nosotros tenemos la tercera parte. El drama es que en muchas empresas se contratan universitarios para ocupar esos puestos... y lo hacen mal, de modo que tenemos gente muy preparada por un lado y una falta de formación brutal por el otro. Ponemos a los cirujanos a cavar zanjas porque no tenemos palistas...


Pero parece que la gente joven se va dando cuenta de que no es bueno abandonar los estudios demasiado pronto. El gráfico siguiente muestra las proporción de jóvenes entre 16 y 19 años estudiando en el primer trimestre de cada año según la EPA.


Parece que desde el comienzo de la crisis la tendencia a estudiar, o dicho de otra manera, a no abandonar los estudios se refuerza. Y esto es esperanzador.

En el rango de edad de 20 a 24 años los datos son parecidos:

Nuestra juventud se está formando. Y eso es bueno. Tal vez no hoy. Tal vez no el año que viene, pero creo que son millones de pasos en la buena dirección.

viernes, 10 de agosto de 2012

Actividad y paro juvenil

Esta mañana leía el siguiente artículo publicado en el Diario de Noticias de Navarra: La reforma laboral dispara el paro juvenil en Navarra, que supera en 11 puntos a la media estatal.  Independientemente de si la reforma laboral genera o no genera paro (está claro que la no-reforma ya generó muchísimo) el dato es erróneo. El paro juvenil en Navarra es inferior a la media estatal. Leyendo la noticia, los 11 puntos son los que, según los poco comparables datos de UGT, separan el paro 'juvenil' de la media de paro en la Comunidad Foral.

El batiburrillo de conceptos y cifras es tal que creo que vale la pena sentarse un poco a valorar los datos proporcionados por UGT y ver si aportan algo nuevo. He intentado localizar el mencionado informe en la página de UGT de Navarra pero me ha resultado imposible encontrarlo, razón por la que me veo en la obligación de referirme a él sólo por lo que se menciona en el periódico y no de primera mano tal y como me gustaría. 

Lo primero que llama la atención es cómo se define el paro juvenil. Normalmente el paro juvenil se refiere al paro entre 16 y 25 años pero por algún motivo, UGT prefiere darlo entre 16 y 34... ¿por qué?. La verdad es que si se quiere llamar la atención sobre el paro juvenil en Navarra es mucho mejor quedarse con la definición estándar: mientras UGT da un 27,6%, el dato comparable según el INE entre 16 y 25 años es mucho más alarmante: ¡un 42,65%!. Luego volveré sobre esta cifra.

Otra cosa llamativa es que comparan el dato del paro entre 16 y 34 años con el general... y hay que tener en cuenta que los parados entre 16 y 34 años están incluídos en el dato general. Puestos a dar un dato verdaderamente alarmante sería mucho mejor comparar el dato de paro joven contra el dato de paro 'viejo', o sea, de los mayores de 35 años. Con las divisiones de grupos de edad del INE no me es posible calcular ese dato, pero si el paro de los menores de 35 es del 27% y el medio es del 16,4% el paro de los 'viejos' en Navarra no estará muy lejos del 11%.

Pero vayamos al INE a ver cómo está la cosa. Lo primero que conviene mirar, tratándose de la tasa de paro juvenil es la tasa de actividad: ¿cuántos jóvenes entre 16 y 25 años están trabajando o buscando empleo?. En principio, son edades en las que los jóvenes deberían estar formándose, estudiando, por lo que una baja tasa de actividad no es un mal indicador. Estos son los datos para España por comunidades autónomas en la última EPA correspondiente al segundo trimestre de 2012. 
En Navarra, el 36,68% de los jóvenes entre 16 y 25 años están trabajando o buscando empleo. Es sorprendente, por ejemplo el dato de las Islas Baleares... si un 53% está en esa situación me pregunto si la formación de los jóvenes no estará bastante descuidada. De hecho, en los años del boom de la construcción muchos jóvenes abandonaron sus estudios porque era relativamente fácil encontrar trabajos bien pagados con baja cualificación. Después han llegado las vacas flacas y todos sabemos qué ha ocurrido con ellos. De hecho, la tasa de actividad juvenil en Navarra ha venido cayendo en los últimos años como puede verse en el gráfico siguiente elaborado a partir de datos del INE:


La tasa de paro juvenil se muestra en el siguiente gráfico. Las cifras son espectaculares (mucho más que los datos que da UGT...):



Ahí podemos ver cómo el 42,65% de los jóvenes navarros que quieren trabajar no puede hacerlo. Es un triste consuelo que seamos la tercera comunidad autónoma con menos paro juvenil... sigue siendo muy alto.

Pero pongámoslo todo en perspectiva. El 42,65% del 36,68% es el 15,73%: 16 de cada 100 jóvenes navarros están en el paro. 21 están trabajando. De los otros 63 estarán probablemente un porcentaje muy alto formándose o estudiando. Y eso no es malo. A modo de curiosidad he calculado la proporción de jóvenes parados en cada comunidad autónoma (tasa de actividad x tasa de paro):



En España, 23 de cada 100 jóvenes entre 16 y 25 años está en el paro. En Navarra 15,7. Sólo datos.


P.S.- Parece que en el Diario de Noticias se han dado cuenta del error en el titular y lo han corregido, por lo que el enlace que he puesto al comienzo no funciona. La nueva versión, sin errores en el titular, se puede leer aquí.

lunes, 30 de julio de 2012

Un flash sobre stock de capital y destrucción de empleo

He señalado varias veces en este blog la importancia de la acumulación de capital, como por ejemplo aquí y aquí.

El stock de capital lo constituye el conjunto de todos los bienes destinados a producir más bienes de consumo. Lamentablemente carecemos de buenas estadísticas sobre el stock de capital productivo. Afortunadamente el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas tiene en marcha un proyecto para crear y mantener una base de datos sobre el stock de capital en España. Aquí se puede descargar un documento de trabajo interesante que hace extenso uso de los datos recopilados por los investigadores.

Una de las cosas que más nos gusta a los economistas en cuanto encontramos unos nuevos datos con los que jugar es poner a prueba nuestra intuición y no me he podido resistir. De alguna manera, uno espera que en aquellos lugares donde exista un gran stock de capital productivo por habitante el impacto de la crisis se habrá traducido en un menor impacto sobre el empleo. La explicación es sencilla y tiene que ver con que crear un puesto de trabajo es algo más que pagar un sueldo: es dotar el puesto de trabajo con equipamiento suficiente como para que el mismo se desempeñe correctamente. Cuanto mayor sea el coste de ese equipamiento mayores serán las pérdidas que debe afrontar un empresario que despide a su empleado y deja ese equipamiento inactivo. Por el contrario, despedir a un empleado en cuyo puesto de trabajo se ha invertido poco es mucho más fácil.

Para contrastar la hipótesis he recopilado los datos de pérdida de empleos netos en los últimos 4 años y los he comparado con los datos de stock de capital productivo neto por habitante, tanto a nivel autonómico como provincial. (He tenido algún problemilla con los datos del INE, pero es que parece que tienen hoy la web en mantenimiento). Aquí van los resultados:


Y los datos provinciales:

Los coeficientes de correlación no están mal para una primera aproximación (0,52 en los datos autonómicos y 0,35 en los provinciales), de modo que sí... parece que una mayor acumulación de capital tiene algo que ver con una menor destrucción de empleo.