miércoles, 7 de septiembre de 2016

Los datos son los datos (I)

Esta es la primera de tres entradas del blog con el título "Los datos son los datos". Cada una de las tres entradas se corresponde con el intento de contrastar mediante información públicamente disponible tres afirmaciones con las que me he topado.

Empezaré con el ejemplo más sencillo. Me encontré la siguiente frase atribuida a Fernando Savater:
 Me llamó la atención. No tengo la impresión de que la ópera sea especialmente barata, como tampoco lo son los libros, los festivales de teatro, etc. De hecho sospecho que aunque entiendo lo que Savater quiere decir esa frase es rotundamente falsa.

¿Cómo podemos comprobar si lo que dice Savater es cierto?. Lo cierto es que primero necesitaríamos una buena definición de "persona culta" y luego encontrar estadísticas sobre los patrones de ocio en relación a esa definición. Eso no existe, pero sí que podemos utilizar una variable relacionada con la anterior para la que sí tenemos estadísticas: el nivel de formación. Es cierto que hay doctores universitarios absolutamente cafres y gente con formación muy elemental que sin embargo han desarrollado un fuerte amor por la cultura pero el nivel de formación puede ser una variable indicativa bastante buena. No es arriesgado suponer que el grupo de licenciados universitarios será en promedio más culto que el de personas que no han finalizado los estudios primarios.

Si estamos de acuerdo en que el nivel de formación alcanzado puede ser una medida indirecta del nivel cultural tenemos suerte ya que podemos saber cuánto gastan en ocio las personas según su nivel de formación mediante la Encuesta de Presupuestos Familiares que publica el INE. En concreto podemos consultar los datos aquí.

Pongo aquí la tabla que muestra el INE para el año 2015 en relación al gasto efectuado en actividades de "Ocio, espectáculos y cultura", o sea, en terminología de Savater "el dinero que se necesita para rellenar el tiempo libre".


Como se puede ver tanto los gastos por hogar, como por persona son crecientes en la medida en la que crece el nivel de formación. Pero no solo eso: la proporción de gasto también. Un hogar cuyo sustentador principal no ha alcanzado la primera etapa de la educación secundaria destina un 3,65% de su gasto total a actividades de ocio mientras que uno cuyo sustentador principal tiene estudios universitarios pasa del 7%. No solo gastan más euros, también gastan una mayor proporción.

Los datos son los datos. 

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